Nunca se fueron ,pero lo cierto es que han vuelto, y lo han hecho a lo grande. Los vampiros han regresado para quedarse, a tenor del boom “sangriento” que ha tenido lugar desde la aparición de Crepúsculo, y todo lo que el bombazo de la novela ha traído consigo.
Si echamos un vistazo a no hace demasiado tiempo, encontraremos que cada cierto tiempo Hollywood vuelve la vista hacia los vampiros, y aparecen bien en adaptaciones de gran prestigio (Drácula, de Coppola), bien en sagas más o menos destinadas al público amante de la acción (Underworld) o bien en vehículos para el lucimiento de actores consagrados como Tom Cruise (Entrevista con el Vampiro). Sin embargo, la aparición y la introducción de los adolescentes en esta tendencia (a través, insito, de la novela de Crepúsculo) ha hecho que casi todos los estudios tengan en mente alguna adaptación de historias vampíricas.
A la continuación de la ya famosa saga, se unen intentos de volver a Lestal (protagonista de Entrevista con el Vampiro) al anuncio de la aparición de proyectos con gente tan importante como Ridley Scott, Robert Downey Jr, o incluso la búsqueda de héroes de comic que también estén relacionados con el vampirismo.
En definitiva, nos encontramos, nunca mejor dicho, al resurgir de los “no muertos”, en forma de industria, eso sí, pero de igual forma para deleite de los amantes de este universo.
Es curioso comprobar como hechos externos en sí al mundo de la música acostumbran a alterar por completo el mercado y a crear modas y tendencias. Cuesta creer que hace unos días, la figura de Michael Jackson pasara casi desapercibida en el día a día de los más melómanos, que los medios de comunicación no informaran ni una sola línea de sus ensayos y que la fecha de sus próximos conciertos pareciera invisible en el calendario de acontecimientos musicales del Verano.