Una de las palabras mágicas que todo el mundo tiene en sus labios durante los últimos meses es TDT. La unión de estas tres letras ha copado la vida diaria de muchos españoles tanto a nivel político (con los recientes sucesos sobre la televisión de pago) como a nivel social, con la aparición de los famosos decodificadores de TDT.
Esto, ha provocado por un lado una fiebre digital, en el sentido en que todo aparato que tuviera en su poder la capacidad de retransmitir señales de Televisión se ha visto obligado a ser reemplazado o readecuado para su futuro uso en el “mundo digital”. En el caso de las televisiones de nuestros hogares, la manera ha sido sencilla, un simple decodificador y poco más. Sin embargo, en el caso de otros aparatos, la solución no ha sido tan sencilla, y ha terminado con el reemplazo del dispositivo.
Esto ha originado un auge y un alza en el mercado de dispositivos portátiles con TDT. Dvds de viaje, se han visto obligados a sustituir (o hacer convivir) el sintonizador análogico con el digital. Mp4 con capacidad de reproducción de televisión se han quedado obsoletos ante la aparición de sus homónimos digitales… y así, un amplio abánico que afecta no solo a imagen y sonido, sino a informática e incluso telefonía móvil.
El mundo, se vuelve digital para la televisión, y esta tendencia amenaza con aumentarse en los próximos meses, ante la cercanía del apagón analógico.