Una industria como la de Hollywood da no para uno, sino para varios millones de artículos sobre tendencias en la gran pantalla, sobre inercias, modas, caminos a “rueda” que ciclicamente afectan al mundo del cine. Películas de super heróes por docenas, obras aparentemente independientes respaldadas por grandes estudios, comedios románticas… y hoy en día, de manera descarada y totalmente feroz, los remakes y las secuelas.
¿Existe falta de originalidad en el mundo del séptimo arte americano? La respuesta más contundente creo que no puede ser. En absoluto. Creo que en Hollywood se siguen encontrando los autores más originales, completos y talentosos del mundo. La cuestión entonces es ¿por qué asistimos impávidos al desfile de secuelas, terceras y cuartas partes o simples remakes de obras ya realizadas? La respuesta es sencilla: la competencia, el dinero, la taquilla.
Todo el mundo sabe que existen dos formas básicas de ganar dinero en taquilla, con una muy buena película, producto del duro esfuerzo, la imaginación y el talento de los miembros de la industria americana (formada no solo por americanos sino por personas de todos los rincones del mundo) o bien, con un producto que se sepa de sobra que funcione y que no requiera excesivas convicciones para lograr que el espectador acuda a la sala. De ahí, la existencia de tanto producto a rueda.
¿Significa eso que toda secuela o remake es malo? No, simplemente, y como en todo, que la cantidad y el abuso de remakes (de películas que apenas tienen diez años en muchos casos) hace que se pierda frescura, originalidad y riesgo… pero, mucho me temo que este término, “riesgo” no está en el diccionario de muchos jefazos de Hollywood.